Una OEA Ideologizada 

Desde el día 13 al 15 de junio, se desarrolló l46 Asamblea General de la OEA en la ciudad de Santo Domingo, República Dominicana. Tuve la oportunidad conocer un hermoso país, bellas personas y asistir a tal evento como parte de la Sociedad Civil que, supuestamente, tiene derecho a opinar, debatir, y participar de dicha Asamblea, en donde se toman importantes decisiones que pueden afectar a toda Latinoamérica

Estudiando la Carta Fundamental de la Organización de Estados Americanos (OEA), descubrí que una de las razones principales por la que fue creada es para proteger la Democracia de los Estados y ayudar al desarrollo de los pueblos, para que juntos superemos la extrema pobreza, la falta de educación y de progreso, respetando los tratados de Derechos Humanos firmados por estos Estados, como es el tratado de San José de Costa Rica. (Suena bello, ¿no?). Si bien es cierto que los países de Latinoamérica han crecido y se han fortalecido en varios aspectos, seguimos luchando con la extrema pobreza, existen lugares que aún no tienen agua potable, ni alimentación saludable. Los temas que más preocupan a los latinoamericanos son educación, trabajo, salud, corrupción en los gobiernos, violencia, seguridad, cesantía, falta de energía eléctrica, entre otras cosas. 

Pues ahí estábamos nosotros, un grupo de ciudadanos dispuestos a discutir sobre estos temas. Sin embargo, nos encontramos con una OEA que en vez de reconocer las verdaderas problemáticas de nuestros países, está determinada a establecer la Ideología de Género, destruyendo así la familia, el núcleo de nuestra sociedad. Por lo tanto, en vez de tener la posibilidad de traer nuevas ideas que ayuden al avance de nuestra nación, tuvimos que hacer la labor de una especie de resistencia. Resistir a que el aborto sea considerado un derecho. Resistir a que se le llame familia a un matrimonio entre dos personas, sin importar si son dos hombres o dos mujeres. Resistir a que se metan con nuestros niños, que les quiten a los padres el derecho de educar a sus hijos bajos sus principios. Resistir a que como educación sexual se le enseñe a un niño o niña que puede elegir si su género es masculino o femenino, independiente de cuál sea su sexo biológico, además de su orientanción sexual (hacia quién se sientan atraídos). Y, por sobre todo, resistir ante la idea de dejar a Cristo fuera de nuestras naciones, a que nos prohibieran mencionar su nombre, y defender sus principios. Fue tal la resistencia que pusimos, que no nos permitieron seguir participando en la Asamblea General. Nos dejaron fuera, pues la OEA tenía una agenda que cumplir: establecer la Ideología de Género. Y aún así, aunque ellos nos cerraron sus puertas, Dios se encargó de abrirnos otras.

Extracto tomado de Una carta al lector del blog Mi momento Peachy.